Dias frios.

Inocencia que me hace reír de felicidad
me negó la posibilidad de ser incrédulo
sugiriéndome un beso que nunca olvidaría.
Me enseño que es el mejor regalo que alguien tendría.
Me enseñó maneras de observar saliéndome de la monotonía.
Canciones se cantaban en la ciudad vieja
mientras sus labios se fusionaban con los mios.
Entendí su silencio bajo la lluvia.
Entendí sus besos en mi mano.
Entendí su mirada enamorada.
Entendí que sin ella no soy nada...

1 comentario:

Sol dijo...

Maravilloso.. Eso eres!