
Me contaron por allí, Que tu alma tímida y sonriente Insitó a que la lluvia, Cayera sobre el cálido verano que se escondía en las tristezas De una amarga noche de incertidumbres.
Pero no se si creer a esas múltiples voces, desafinadas y atrevidas
Porque mis oídos no toleran la falsedad.
Porque ilusionan a un corazón y después la cobardía Se convierte en tu razón de ser.
No entiendo porque dijiste, “que no debía tener miedo, Porque a tu lado, mis pasos estarían seguros” Si te obligaste a salir de mi universo.
Pero no creas que soy imbécil, mi sexto sentido, se declaro en guerra con la mentira, ganándole su pelea, y como premio, descubrió toda la verdad, que se escondía en el ojo de una aguja.



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